La ciencia ha entrado en una nueva dimensión y parece hoy un paso más cerca de empezar a entender el “big bang” originario; o al menos cuenta con una herramienta sin precedentes para el futuro estudio de la física, tras el éxito de un experimento físico inigualado llevado a cabo en el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN).
Los científicos creen que lo sucedido en el subsuelo de la frontera franco-suiza, replicando condiciones posiblemente similares a las del "big bang" ha trasladado en el tiempo el estudio de la física a 13.700 millones de años atrás, cuando debió de empezar el universo o apenas un rato después. No se sabe aún otro resultado que el hecho de que, por el momento, el experimento no ha provocado la creación de micro agujeros negros capaces de absorber planetas enteros, como algunos han llegado a temer.
El acelerador de partículas europeo LHC ha hecho colisionar haces de protones a una velocidad 3,5 veces superior de la alcanzada nunca, desatando un proceso de energía de 7 TeV (teravoltios) y abriendo paso a una "nueva dimensión" de la investigación, que se prolongará ahora durante 18 a 24 meses antes de empezar a arrojar resultados. Las colisiones en el interior del túnel circular de 27 kilómetros, enfriado a la temperatura más baja conocida en el universo, han tenido lugar a una velocidad sólo computable como una nano-fracción inferior a la de la luz. Ya se cree que a finales de este mismo año empezarán tocarse de cerca posibles pruebas sobre la materia negra, su existencia y consistencia propias.
A la tercera fue la vencida y con todos los retrasos, hasta en la propia mañana de la prueba, la euforia del momento -que ha costado 7.000 millones de euros- era grande entre los 80 expertos internacionales, que trabajan en el gran acelerador de hadrones (Large Hadron Collider, LHC), a un centenar de metros bajo el suelo. Cuando el responsable, Oliver Buchmüller, proclamó un "¡Ahí está! ¡Acaban de colisionar!", todo el centro de control en pleno estalló en aplausos ante la perspectiva de estar desplazando las fronteras de la física hacia lo desconocido, como ha dicho el investigador jefe Sergio Bertolucci.